
Por primera vez en la historia cualquier persona cuenta con la posibilidad de acceder prácticamente a todo el conocimiento acumulado por el ser humano.
*********************"El mapa no es el territorio" Abraham Maslow******************** "And the National Bank at a profit sells road maps for the soul To the old folks home and the college" Bob Dylan

Un mundo libre de quejas
Departamento de Quejas: Coge NúmeroBailando
Un amigo me mandó el enlace con este video de la página de la NASA. El texto que lo acompaña dice así: “¿Qué están haciendo estos humanos? Bailando. Muchos humanos en el planeta Tierra demuestran momentos de felicidad, y un método para demostra la felicidad es bailar. La felicidad y el baile trascienden las fronteras políticas y ocurren en casi todas las sociedades humanas. Arriba se ve como Matt Harding viajó por muchas naciones en la Tierra, empezó a bailar y filmó los resultados. El video es quizás un ejemplo dramático de cómo los humanos de todo el planeta Tierra sienten un vínculo común como parte de una sola especie. La felicidad es a menudo contagiosa – pocas personas son capaces de ver el video de arriba sin sonreir.” Así que ... ¡a bailar!
Una de las técnicas que le gusta a Dhiravamsa emplear en el contexto de sus retiros de meditación es la imaginación activa, desarrollada por Carl Jung hace casi cien años. Se trata de una herramienta meditativa que nos permite iniciar un diálogo entre nuestro ser consciente y el inconsciente, algo así como un interfaz entre, por un lado, la conciencia pasiva de material inconsciente y, por otro, una respuesta activa a ese material. Desde un estado relajado y meditativo, pasamos a emplear la visualización o la escritura automática u otras modalidades artísticas como la música, la danza o la pintura, para ponernos en contacto con imágenes o figuras impactantes de nuestros sueños o ensoñaciones. Así los contenidos inconscientes y voces reprimidas que pugnan por nuestra atención a través de los sueños y que a veces irrumpen de modo inesperado en nuestra vida cotidiana, se vuelven colaboradores al ser atendidos conscientemente. Como si se tratara de un oráculo interior, nos pueden brindar pistas, ayudándonos a entender hacia donde nos dirigimos en nuestro crecimiento personal o el camino espiritual.
Durante el verano cuando estuve de descanso unos días con Samu en Vigo aproveché para leer Authentic Happiness (La Felicidad Auténtica) de Martin Seligman. De entrada es un título que me echa un poco para atrás, quizás porque hay algo en mí que piensa que debo conformarme con estar contento y no ambicionar demasiada felicidad, no vaya a ser que resulte decepcionado. No sólo eso sino que también existe en muchas tradiciones la idea de la felicidad como derivado secundario de una práctica o de un camino, más que un objetivo en sí. Sea como fuera, el libro también me atraía porque, como estudiante de psicología, la variante que practica Seligman – la psicología positiva – me parece un enfoque potencialmente enriquecedor, claramente diferenciado de otros abordajes centrados más bien en patologías que en la salud afectiva.
Hace unos 6 años fui a Barcelona con unos amigos e hice por primera vez un Taller de Integración Vivencial de la Propia Muerte con Txema Fericgla. La experiencia me impactó, siendo la primera vez que había usado una técnica de respiración especial para entrar en un estado modificado de conciencia. Además el marco iniciático y ritual que se crea y dentro del cual se lleva a cabo la experiencia en sí es impactante, produciendo algo así como una situación límite grupal, de la que a menudo surgen vínculos afectivos fuertes. Desde aquella ocasión he repetido varias veces, organizando los talleres en Galicia en distintas ocasiones. Este año se repite la experiencia por quinto año consecutivo, esta vez en la Casa del Alba entre el 24 y el 26 de octubre.
Hoy me mandaron este texto de Marianne Williamson, de su libro Volver al Amor (el texto se ha atribuido equivocadamente a Mandela, ya que lo ha citado en sus discursos). Me gusta mucho esta idea de cómo el miedo nos quita brillo – me recuerda otra cita de Ralph Waldo Emerson, recomendando que desafiemos precisamente a lo que más miedo nos da: “haz lo que te da miedo y la muerte del miedo es segura”. Si es verdad que todos llevamos en nuestros adentros la chispa de lo divino, aunque estuviera escondida en lo más profundo de nuestras sombras, entonces nuestra práctica puede ser hacerle llegar el aire a esta chispa para que se vuelva llama e ilumine nuestro camino. ¡Que tengas un día luminoso, sin miedo!
Un par de personas me han pedido que les explique cómo meditar, así que he decidido hacer aquí también una introducción al tema. Mi intención es dar, desde mi perspectiva de practicante, las indicaciones básicas mínimas con las que uno puede empezar una práctica de meditación sentada. Quien quiere profundizar más podrá explorar una técnica concreta como el vipassana o el zen, haciendo un retiro, uniéndose a un grupo de practicantes, o leyendo alguno de los muchos libros sobre la práctica de la meditación que se encuentran en el mercado.
Se ha terminado el segundo ciclo del Training, o formación en trabajo emocional, formación que empezamos hace dos años. Me siento contento con cómo ha ido el trabajo durante todo este tiempo. No me siento ‘formado’ ya de una vez por todas pero siento que me he ido conociendo con mayor profundidad a la vez que he aprendido mucho sobre cómo trabajar con los demás, individualmente o en grupo. Lo bueno del último taller intensivo que hicimos fue que además de ser guiados también nos pusimos nosotros a guiar cada vez más procesos, meditaciones, trabajos en círculo … Me siento muy afortunado de formar parte de este círculo de caminantes con corazón y también confío en que lo que hemos aprendido podremos ir compartiendo con más gente, en otros círculos, con nuestros amigos de la Plataforma NATC, y en otros contextos como este mismo blog. En los próximos meses colgaré más sobre los temas que hemos trabajado durante este tiempo.
Este es el título de un capítulo del libro Una Nueva Visión del Budismo de Dhiravamsa, y como la temática del retiro de meditación que celebraremos con él en Galicia el primer fin de semana de abril va a ser el trabajo con la sombra, he pensado que era un buen momento para volver a leerlo y comentarlo. Teniendo en cuenta que en el mundo espiritual la sombra se hace sentir a veces con tanta fuerza, me parece especialmente apropiado el hecho de coger el buey por los cuernos, por así decirlo, y mirar el tema de frente en el contexto de un retiro.
Uno de los frutos más interesantes del trabajo de los Stone con el Diálogo de Voces ha sido el proceso Big Mind, desarrollado por el maestro zen Dennis Genpo Merzel durante los últimos 10 años. María y yo vimos unos videos del proceso en Integral Naked por primera vez hace tres años y nos pareció muy interesante. Luego asistimos a procesos Big Mind, primero con Alejandro Villar en Ourense y más tarde con Genpo Roshi en Londres - experimentar la técnica en directo fue una experiencia impactante. A Genpo le gusta decir que no usa nunca un lenguaje más complicado de lo que un estudiante de primero de la ESO entendería y eso hace que su estilo sea directo, comunicativo y muy ameno. Es de agradecer el esfuerzo que está haciendo Alejandro para promover esta técnica en España – el último sábado de marzo volveremos a hacer un Big Mind con él aquí en Ourense, mientras que el último fin de semana de mayo estará Genpo en Barcelona para presentar la traducción de su libro y también facilitar un proceso.
Dhanvantari, dios de Āyurveda
Hace una semana hicimos un encuentro entre miembros de los dos grupos del Galbraith Training (el del año pasado en el que participé yo y el de este año). Nos tocó a mí y a mi amiga Ana llevar el círculo por la mañana, mientras que por la tarde Natalia, Myriam y Nieves nos guiaron en un proceso precioso (dedicaré otra entrada a este proceso). El encuentro fue una experiencia enriquecedora para mí y también un reto. Por un lado sentía que era importante que los dos grupos tuviesen algún tipo de encuentro y además de un modo autónomo, sin tener que estar a la espera de una convocatoria de Richard y Catherine. Por otro lado mis dudas en cuanto a mi capacidad para liderar un círculo - que me salían mediante voces internas diciéndome: “No vamos a hacer algo a la altura de lo que hacen Richard y Catherine” o “No hay suficiente energía para una reunión” - casi me echan para atrás. Sin embargo sentí que si no seguía adelante con la propuesta supondría una rendición a la inercia, a la contracción y al miedo.


Del 18 al 29 de agosto estuvimos unas 50 personas trabajando a conciencia en el convento franciscano de Herbón, en el marco de un curso de meditación vipassana, en la línea de S.N Goenka. Digo trabajando, porque el curso es todo menos unas vacaciones retiradas del mundo: durante hasta diez horas al día se medita en medio del silencio más absoluto, todo con el fin de establecer una base en la técnica de vipassana que Goenka y sus profesores enseñan. Para ello se hace hincapié en los tres adiestramientos: sila – la moralidad; samadhi – la concentración y; pañña – la sabiduría.

.......................Fotografía de Kurt aka Spectre.....................
Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste el martillo. Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo. Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir «buenos días», nuestro hombre le grita furioso: «¡Quédese usted con su martillo, so penco!»
Una mujer con aspecto muy estilizado, con una cara como una geisha (o como la portada de una de las series de A Dos Metros Bajo Tierra) está cortando verduras en la cocina, muy concentrada. De repente, a su lado, a la altura de su cabeza, se ve un bebé, no se sabe muy bien si flotando o subido encima de algo. El bebé está frente a un espejo y lo está manchando con sangre. La mujer se asusta y coge al bebe con las dos manos, sujetándolo delante de sí con los brazos extendidos. El bebé tiene heridas por todo el cuerpo, algunas sangrando, otras cicatrizadas, y empieza a explicarle a la madre la origen de cada herida: “Esta es de cuando me hicieron tal”o “Esta es de cuando yo me hice lo otro”, etc.
Shadows in the sand, Matthew Bowden
Desde el retiro del mes pasado, llevo unas semanas de ‘silencio textual’, sin tener tiempo para escribir y ahora llevo unos días pensando en el silencio en sus dos vertientes. De un lado hay el silencio pesado y opresivo, que he sentido muchas veces cuando tenía la sensación de no tener nada que decir y sufría por ello. A veces este tipo de silencio surge alrededor de personas que mantienen algún tipo de secreto, algo que les pesa y que les bloquea el chakra de la garganta. En mi caso fue así, antes de empezar a hacer trabajo emocional para poder expresar lo que eran secretos de infancia y vergüenzas ajenas de los que me había hecho cómplice involuntario. Lo mejor que se puede hacer con este tipo de silencio es nombrarlo y moverse a través de él hacía la expresión, para poder soltar el lastre que supone: de lo contrario uno se queda atrapado.
Me voy de retiro a Sobrado dos Monxes una semana con Dhiravamsa, un retiro de silencio, a callarme un poco la mente o a escuchar a las voces de los fantasmas que no quieren sólo callarse, que todavía tienen algo que decirme, hasta que les hago caso – ya se verá. Voy a meterme en el silencio pero no retiro lo dicho – más bien, ¡redicho lo tiro! Ya está, ya lo dije, ¡ya me puedo callar!
El otro día estaba escuchando una entrevista en Integral Naked con Michael Monroe, un músico estadounidense que en su juventud estuvo durante 7 meses en la comuna de Osho en la India. Hablaba, entre otras cosas, de la meditación dinámica que aprendió allí y de cuanto le había valido. Se trata de una técnica inventada por Osho específicamente para las personas occidentales modernas, que estamos permanentemente pensando y haciendo cosas. Consta de 5 fases muy activas. En la primera, se hiperventila, respirando sólo por la nariz, acumulando una carga de energía en el cuerpo y cambiando constantemente el movimiento para no caer en ningún ritmo fijo. En la segunda, se explota, se suelta toda la energía reprimida, se da permiso para expresar rabia u otras emociones contenidas con el cuerpo, sacudiéndolo, pegando cojines, saltando, o con la voz dando gritos, gimiendo, de la manera que sea pero sin control y sin dejar que interfiera la mente. En la tercera, se levantan los brazos y se salta rítmicamente en el mismo punto a la vez que se lanza un grito rítmico del mantra ‘Ju’ desde el vientre, canalizando energía desde el segundo chakra hacia el cielo. En la cuarta, se queda quieto, siempre con las manos hacia el cielo, en el mismo punto, congelado, observando todo lo que se ha movido en el cuerpo y en el corazón, sin juzgar, aceptando. En la quinta y última fase se baila, celebrando la liberación, abriéndose al amor y al perdón, dando un cierre armonioso al espacio que has abierto para las emociones reprimidas. Todo esto va acompañado de una música compuesta por Osho que se puede adquirir en CD (si no conoces a alguien que te la puede prestar).