
El otro día estaba escuchando una
entrevista en
Integral Naked con
Michael Monroe, un músico estadounidense que en su juventud estuvo durante 7 meses en la comuna de
Osho en la India. Hablaba, entre otras cosas, de la
meditación dinámica que aprendió allí y de cuanto le había valido. Se trata de una técnica inventada por Osho específicamente para las personas occidentales modernas, que estamos permanentemente pensando y haciendo cosas. Consta de 5 fases muy activas. En la primera, se hiperventila, respirando sólo por la nariz, acumulando una carga de energía en el cuerpo y cambiando constantemente el movimiento para no caer en ningún ritmo fijo. En la segunda, se explota, se suelta toda la energía reprimida, se da permiso para expresar rabia u otras emociones contenidas con el cuerpo, sacudiéndolo, pegando cojines, saltando, o con la voz dando gritos, gimiendo, de la manera que sea pero sin control y sin dejar que interfiera la mente. En la tercera, se levantan los brazos y se salta rítmicamente en el mismo punto a la vez que se lanza un grito rítmico del
mantra ‘Ju’ desde el vientre, canalizando energía desde el segundo
chakra hacia el cielo. En la cuarta, se queda quieto, siempre con las manos hacia el cielo, en el mismo punto, congelado, observando todo lo que se ha movido en el cuerpo y en el corazón, sin juzgar, aceptando. En la quinta y última fase se baila, celebrando la liberación, abriéndose al amor y al perdón, dando un cierre armonioso al espacio que has abierto para las emociones reprimidas. Todo esto va acompañado de una música compuesta por Osho que se puede adquirir en
CD (si no conoces a alguien que te la puede prestar).