Hace una semana hicimos un encuentro entre miembros de los dos grupos del Galbraith Training (el del año pasado en el que participé yo y el de este año). Nos tocó a mí y a mi amiga Ana llevar el círculo por la mañana, mientras que por la tarde Natalia, Myriam y Nieves nos guiaron en un proceso precioso (dedicaré otra entrada a este proceso). El encuentro fue una experiencia enriquecedora para mí y también un reto. Por un lado sentía que era importante que los dos grupos tuviesen algún tipo de encuentro y además de un modo autónomo, sin tener que estar a la espera de una convocatoria de Richard y Catherine. Por otro lado mis dudas en cuanto a mi capacidad para liderar un círculo - que me salían mediante voces internas diciéndome: “No vamos a hacer algo a la altura de lo que hacen Richard y Catherine” o “No hay suficiente energía para una reunión” - casi me echan para atrás. Sin embargo sentí que si no seguía adelante con la propuesta supondría una rendición a la inercia, a la contracción y al miedo.
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Liderazgo, herida, servicio
Hace una semana hicimos un encuentro entre miembros de los dos grupos del Galbraith Training (el del año pasado en el que participé yo y el de este año). Nos tocó a mí y a mi amiga Ana llevar el círculo por la mañana, mientras que por la tarde Natalia, Myriam y Nieves nos guiaron en un proceso precioso (dedicaré otra entrada a este proceso). El encuentro fue una experiencia enriquecedora para mí y también un reto. Por un lado sentía que era importante que los dos grupos tuviesen algún tipo de encuentro y además de un modo autónomo, sin tener que estar a la espera de una convocatoria de Richard y Catherine. Por otro lado mis dudas en cuanto a mi capacidad para liderar un círculo - que me salían mediante voces internas diciéndome: “No vamos a hacer algo a la altura de lo que hacen Richard y Catherine” o “No hay suficiente energía para una reunión” - casi me echan para atrás. Sin embargo sentí que si no seguía adelante con la propuesta supondría una rendición a la inercia, a la contracción y al miedo.El espíritu del valle

La semana pasada fuimos Richard, Marta, Sol y yo a llevar un grupo de trabajo emocional con miembros de la Plataforma NATC. Fue en el Valle de Jerte, cerca de Cáceres, un escenario privilegiado para profundizar en las sombras y heridas de todos los que estábamos. Para los que hicimos el Training con Richard y Catherine Galbraith el año pasado suponía el punto final de una preparación minuciosa, llevada a cabo durante meses por todo nuestro círculo, y los tres que fuimos con Richard estábamos algo nerviosos ante el inicio del taller. Pero una vez comenzado fluyó todo de un modo natural y orgánico, sobre todo porque las personas del NATC que hicieron el trabajo se prestaron a todo lo que les proponíamos con energía y entrega. Llevamos Sol, Marta y yo los procesos (como la meditación dinámica, exploración de la vergüenza, micro-movimiento, profundización en los cinco sentidos, etc.) y el trabajo sobre el cuento (usamos un cuento japonés precioso, El Oso de la Luna Creciente, como hilo conductor del trabajo), mientras que Richard llevaba el trabajo de círculo, con nuestro apoyo. Para la mayoría de los participantes fue la primera vez que hicieron un trabajo profundo de ese tipo y para mi una de las cosas que más me ha impactado de la experiencia ha sido ver como el contacto con la herida, con intención sanadora, dio lugar a un sentido de hermandad reflejada en la expresión luminosa en las caras de todos los que terminamos en el círculo del último día.
Sueño
Una mujer con aspecto muy estilizado, con una cara como una geisha (o como la portada de una de las series de A Dos Metros Bajo Tierra) está cortando verduras en la cocina, muy concentrada. De repente, a su lado, a la altura de su cabeza, se ve un bebé, no se sabe muy bien si flotando o subido encima de algo. El bebé está frente a un espejo y lo está manchando con sangre. La mujer se asusta y coge al bebe con las dos manos, sujetándolo delante de sí con los brazos extendidos. El bebé tiene heridas por todo el cuerpo, algunas sangrando, otras cicatrizadas, y empieza a explicarle a la madre la origen de cada herida: “Esta es de cuando me hicieron tal”o “Esta es de cuando yo me hice lo otro”, etc.El círculo

Ya he contado en otro momento que el año pasado hice una formación en ‘trabajo emocional’ con Richard y Catherine Galbraith y que he tenido la buena fortuna de mantener el contacto con las personas con las que hice el training. Se trabajaba, como en muchos talleres tipo crecimiento personal, en círculo y la verdad es que hemos mantenido este círculo vivo desde entonces. El otro día comentaba Richard que el círculo realmente no es algo exterior sino algo que llevamos dentro de nuestros corazones, y luego una compañera nos escribió una carta que nos conmovió a todos al respecto – voy a citar una parte realmente preciosa:
“Mi Verdad AHORA es un espacio en el medio de mi pecho (por ponerlo en algún lugar) nutrido, abonado, amoroso y agradecido sin un porqué específico ni un para qué determinado, donde el miedo no existe, ni la vergüenza ni el resentimiento. Solo que las palabras AMOR y AGRADECIMIENTO cobran un sentido diferente, más amplio, que no conozco aún lenguaje para definirlas pero es tan verdadero y tan cercano como el Círculo y deseo que sea tan permanente como Él…”
Gracias, compañera, por expresarte tan bellamente desde la vinculación concéntrica, cocreada de nuestro grupo, por decir una verdad sobre nuestro círculo pero también, en general, sobre las comunidades con propósito, no necesariamente espirituales pero sí con espíritu, sobre lo precioso del tejido interpersonal en el que surge nuestra individualidad efímera, lo que Wilber llama el ‘milagro de nosotros’.
“Mi Verdad AHORA es un espacio en el medio de mi pecho (por ponerlo en algún lugar) nutrido, abonado, amoroso y agradecido sin un porqué específico ni un para qué determinado, donde el miedo no existe, ni la vergüenza ni el resentimiento. Solo que las palabras AMOR y AGRADECIMIENTO cobran un sentido diferente, más amplio, que no conozco aún lenguaje para definirlas pero es tan verdadero y tan cercano como el Círculo y deseo que sea tan permanente como Él…”
Gracias, compañera, por expresarte tan bellamente desde la vinculación concéntrica, cocreada de nuestro grupo, por decir una verdad sobre nuestro círculo pero también, en general, sobre las comunidades con propósito, no necesariamente espirituales pero sí con espíritu, sobre lo precioso del tejido interpersonal en el que surge nuestra individualidad efímera, lo que Wilber llama el ‘milagro de nosotros’.
Gratitud (segunda parte)
Claro que la gratitud se extiende más allá de los padres hacia las figuras que nos guían en momentos importantes de la vida, hacia tercer*s significativ*s que han tenido una influencia – para mí han sido personas como Abel Torral, Rubén Bild, Dokushô Villalba, Txema Fericgla, Dhiravamsa y en estos últimos años Richard y Catherine Galbraith, personas que me han ayudado a sanar heridas de la sombra y a expandir mis horizontes.
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