El retiro de meditación que concluyó el sábado fue una experiencia preciosa. Me ha permitido conectar de nuevo con las bases de la meditación sentada que (¿ya? ¿sólo?) llevo 10 años practicando. Hemos estado sentado unas 6 horas al día, más meditación caminando, chi kung y dharma (enseñanza) diario. Las enseñanzas han tratado en primer lugar de la práctica de atención continua sobre el cuerpo, las sensaciones, la mente y los contenidos mentales y los estados mentales u obstáculos a la práctica. ¡La teoría es de una sencillez de lo más elegante: la aplicación de lo más complicada! En cuanto a mi, lo primero que mi di cuenta al empezar el retiro era de mi necesidad de quererme a través de mi práctica, de no machacarme ni mental, ni emocional ni físicamente. Es decir, decidí que era importante aceptarme a mi mismo y a los estados pasajeros que notaba (sensaciones, emociones, pensamientos), observando con compasión incluso a la voz crítica y negativa interna que me ha acompañado en otros retiros (“ves como no aguantas el dolor”, “hoy te levantas cansado, ya se ha fastidiado el día”, “¿cuanto falta para que esto se acabe?”) pero sin cederle el terreno.
Mostrando las entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)