“Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto.” John Donne, prosista y clérigo inglés, siglo 17
Estos días he estado pensando mucho en la importancia de un sentido de comunidad, de poder compartir una manera de ver el mundo, y unos valores concretos con otras personas. En realidad ya compartimos de modo más o menos consciente muchos valores y una cosmovisión en la sociedad en la que vivimos (y también distintas cosmovisiones según los grupos con los que nos identificamos). Pero en occidente, y sobre todo hoy día, hay una tendencia marcada hacia el individualismo y quizás la noción de comunidad está cayendo en desuso, como algo trasnochado, perteneciendo a un pasado tradicional en vias de desaparición. En parte debe ser una consecuencia de políticas neoliberales y monetaristas de los años 80, cuando Margaret Thatcher, entonces primera ministra del Reino Unido, pronunció esta frase impactante: “La sociedad no existe – sólo existe el individuo”, frase que se convirtió luego en el lema de ese ultra-individualismo emergente. Sea como fuera, da la impresión de que hoy existe una comunidad de valores, inconsciente para la mayoría, de narcisismo, materialismo, competitividad, de adquisición interminable, de usar y tirar, de la que nos cuesta escaparnos, aún sabiendo que nos es dañina.
Estos días he estado pensando mucho en la importancia de un sentido de comunidad, de poder compartir una manera de ver el mundo, y unos valores concretos con otras personas. En realidad ya compartimos de modo más o menos consciente muchos valores y una cosmovisión en la sociedad en la que vivimos (y también distintas cosmovisiones según los grupos con los que nos identificamos). Pero en occidente, y sobre todo hoy día, hay una tendencia marcada hacia el individualismo y quizás la noción de comunidad está cayendo en desuso, como algo trasnochado, perteneciendo a un pasado tradicional en vias de desaparición. En parte debe ser una consecuencia de políticas neoliberales y monetaristas de los años 80, cuando Margaret Thatcher, entonces primera ministra del Reino Unido, pronunció esta frase impactante: “La sociedad no existe – sólo existe el individuo”, frase que se convirtió luego en el lema de ese ultra-individualismo emergente. Sea como fuera, da la impresión de que hoy existe una comunidad de valores, inconsciente para la mayoría, de narcisismo, materialismo, competitividad, de adquisición interminable, de usar y tirar, de la que nos cuesta escaparnos, aún sabiendo que nos es dañina.