Dieta 5/2



Llevo desde mediados de agosto con una dieta más consciente y estricta a la vez que haciendo más deporte y ejercicio (básicamente natación y kata). Resulta que tenía algo de sobrepeso al comienzo del verano, se me notaba en la cara y en la barriga y yo me notaba con una sensación sentida de pesadez. Creo que el sobrepeso tenía que ver con una carga excesiva de trabajo y estudios, ante la cual yo caía en una inercia de no cuidar suficientemente el cuerpo. Hace años que estudio el modelo integral – desde la lectura de Wilber y de Leonard y Murphy – y que soy consciente de la necesidad de cuidar el cuerpo, la base sine que non de nuestro ser en el mundo, pero la inercia de prestarle insuficiente atención al cuerpo viene de mucho más atrás, de mis años adolescentes cuando empecé a fumar y a beber. Ahora ya ni fumo ni bebo alcohol pero reconozco que si no me cuido, tiendo a tapar la ansiedad con comida, sobre todo con dulces.

Así que en agosto me fijé en un programa de la BBC “Eat, Fast and Live Longer” (“Come, ayuna y vive más años”) en el que el reportero Michael Mosley, un hombre de la misma edad que yo, y que también tenía cierto sobrepeso, investigó y experimentó con distintas maneras de perder peso y grasa corporal, ayunando y comiendo mejor y menos. Entre otras cosas que comentaba, había estudios con ratones que mostraban como el hambre podría predisponerles a crear más synapses neuronales nuevos en comparación con otros ratones obesos: la sugerencia era que el hambre atizaba la inteligencia mientras que el sobrepeso la adormecía. También se repasaban hechos ya conocidos (aunque yo nunca les había prestado demasiada atención) sobre como una dieta equilibrada contribuía a mayor longevidad y calidad de vida mientras un exceso de peso y sobre todo de grasa corporal mermaba la salud y predisponía a una vida más corta.

Mosley probó con distintas maneras de cuidar mejor la dieta, incluyendo ayunos (que también he probado en el pasado) y una dieta de días alternos – esta última consiste básicamente en comer lo que quieras los días impares pero sólo comer sólidos una vez al día los días pares. Al final optó por otro método como el más cómodo y el que resultados más duraderos y beneficiosos dio a lo largo de los seis meses de su experimento personal a la vez que televisado. Es este método el que yo he estado probando durante el último mes y medio, también con resultados notables.

En mi caso, la dieta que he bautizado “dieta 5/2”, consiste en comer normal, tres veces al día a lo largo de la semana laboral de lunes a viernes, pero luego comer sólidos solamente una vez al día el sábado y el domingo. Tomé la decisión de mantener sólo la comida del mediodía el fin de semana porque me parecía que así es como me iba a resultar más facil. Por las mañanas del fin de semana tomo solamente melón o bien compota de manzana (en vez del desayuno consistente de zumos, cereales y fruta con leche de arroz y tosatadas con crema de cacahuete que acostumbro tomar) y por las noches sólo tomo sopa de miso con algas y cereza umeboshi (en vez de una cena y postre como solía tomar todos los días).

Además me he comprado una báscula especial que mide no sólo el peso sino también el porcentaje de grasa corporal, el nivel de grasa visceral (que es la más perjudicial para la salud) e índice de masa corporal. Los resultados físicos han sido muy positivos. En 6 semanas he perdido más de 5 kilos:


10 agosto
20 septiembre
Peso
82 kilos
76.5 kilos
% Grasa Corporal
24%
21,7%
Nivel Grasa Visceral
8
7
Índice Masa Corporal
24,6
23,2

Pero más importante que las estádisticas es el hecho de que me siento mucho mejor en mi piel. Es verdad que hay momentos el fin de semana cuando me siento sin fuerzas – las vivo como una invitación a ir más lento, más presente a la energía que estoy empleando en lo que hago. Pero hay otros momentos cuando me siento realmente mejor – cuando llega el momento de comer saborea la comida mucho más y también en los momentos cuando tenga hambre, estoy atento a qué es lo que surge en mi y como reacciono.

Una de las cosas de las que he tomado conciencia es que durante años nunca me he dejado sencillamente estar con la sensación de hambre – nada más surgir, me he permitido comer de inmediato o si no me lo he podido permitir en el momento, me he pasado en seguida a estado malhumorado. Ahora soy más consciente de la suerte que supone nunca tener porque pasar hambre (cuando me comparo con la mitad de la población planetaria que sí pasa hambre) y también empiezo a vislumbrar la relación entre comida y emoción, hambre y necesidades arcáicas de afecto en mí. Al final siento que estoy viviendo mi cuerpo más amorosamente y siendo más integral que nunca, ahora que soy capaz de estar más presente no sólo en la mente y en el corazón sino también y sobre todo en el cuerpo. ¡Dentro de unos meses volveré a comentar aquí como me ha ido el experimento! (Para los anglo-parlantes, os dejo un vínculo con el video en YouTube – no he encontrado una versión subtituladaL):






Una experiencia integrativa


Hace poco más de un año y medio, recién completado el Grado en Psicología, estaba buscando un Máster con el que podría seguir mi formación como psicólogo y también como psicoterapeuta. Buscaba algo relacionado con la teoría y la psicología integral, enfoque en el que estoy interesado desde hace años. Al mirar lo que se ofrecía en España, vi que no había nada propiamente dicho integral, entonces me puse a ver qué es lo que más se acercaba. Vi una información sobre el Máster en Psicoterapia Humanista Integrativa del Instituto Galene, en el que se proponía un enfoque integrativo, que reunía elementos del Análisis Transaccional (AT), de la Gestalt, de las teorías de John Bowlby y del trabajo con el duelo terapéutico y me llamó la atención. Me acuerdo de estar dando vueltas sobre los contenidos – no sabía mucho acerca del AT pero de entrada, no me atraía porque me parecía que debía ser algo trasnochado (uno de los libros de referencia, titulado AT Hoy, se escribió hace treinta años). Luego encontré un artículo antiguo de Ken Wilber en el que hablaba de los puntos de encuentro entre la Gestalt y el AT y empecé a interesarme más.

Fui a una entrevista en Madrid con José Zurita, el director del Máster. Me gustó no sólo lo que me contaba sobre el Máster, sino también su manera de ser, cálido y acogedor. Le preguntaba sobre la base teórica del Máster, me habló del AT, de Bowlby y del trabajo con el duelo y yo le conté mi interés por el trabajo de Wilber, que él también conocía. Me comentó que el Máster tenía un componente muy práctico, que en los presenciales se aprendía de manera experiencial (que es lo que yo buscaba después de 5 años de estudios de psicología con la Open University). También le pregunté qué importancia daban a la espiritualidad en el Máster y me decía que era algo que les parecía muy importante, aunque seguía siendo un aspecto sin desarrollar del todo en su enfoque. Unos días más tarde me escribió para decirme que estaba aceptado en el Máster y al poco ya empezó el curso y me volcaba en las actividades que se proponían en la plataforma online. El Máster consiste de 27 módulos, cada uno con su parte teórica y también actividades prácticas y de reflexión para acercar la teoría a la realidad vivida del estudiante. Después del estudio académico del Grado, me resultaban gratos los ejercicios de auto-exploración y los foros para compartir trabajos e impresiones con mis nuevos compañeros. Y efectivamente, a lo largo de este año y medio, he visto que en los 10 encuentros presenciales, había mucho trabajo práctico y aplicado, partiendo de las bases de los distintos enfoques integrados en el curso.

Puedo decir que para mí el Máster supuso una experiencia integrativa por distintos motivos, que intentaré desglosar ahora. Primero me resultó especialmente importante el trabajo con el duelo. En un principio este trabajo fue como cliente guiado por una alumna del segundo curso (hice el duelo de mi madre adoptiva), y luego como cliente guiado por José Zurita a partir de una sesión en un presencial, en la que emprendí el duelo de mi familia biológica. El hecho de haber trabajado estos temas intensamente personales como cliente no sólo me ayudó a entender teóricamente la importancia del apego y del duelo sino también me preparó para hacer yo mismo de guía con más conocimiento de causa, cuando me tocaba acompañar a una cliente mía en su proceso de duelo para el examen práctico final. En efecto, otro aspecto integrativo del que me he beneficiado en el Máster fueron las prácticas como terapeuta que hicimos y sobre las que tuvimos que escribir informes detallados. De nuevo, el hecho de relacionar la práctica con la base teórica del AT y de la Gestalt después de cada sesión me ayudó mucho a integrar conceptos y ver su puesta en práctica. También la experiencia de trabajar en grupo y de ir desarrollando mis vínculos con otros compañeros, arropando y dejándome arropar, en los presenciales y en los trabajos compartidos fue importante e integrador para mí. Gracias al grupo aprendí más acerca de mi mismo, y sobre todo acerca de mi necesidad arcaica no satisfecha de pertenencia, que en gran medida sí se satisfacía en el entorno seguro de este grupo magnífico.

Como ya comenté arriba, algo que yo echaba de menos al acercarme al Máster eran referencias más explícitas a la teoría integral y/o a la espiritualidad. En este sentido la posibilidad de escribir mi tesina final acerca de “Espiritualidad y Psicoterapia” me ha resultado sumamente satisfactoria. Primero me muestra una predisposición del equipo de Galene a ser realmente integrativos, abriéndose a la posibilidad de integrar nuevos elementos en su marco teórico. Y luego la posibilidad de abordar esta temática también me ha resultado muy valioso a nivel personal, ya que así me obligaba a plasmar en palabras lo que ha sido el motor dual detrás de mi camino personal durante los últimos 15 años. En la tesina hablé de la leyenda del Rey Pescador y de su crisis de generatividad y aquí también siento que algo profundo se integra para mí, ahora que me acerco a los 50 años y empiezo a ver que realmente este es el momento para que yo empiece a ser más generativo, a compartir lo que sólo yo puedo compartir en el mundo. En este sentido, siento que el Máster ha supuesto para mí un rito de paso importante entre la heteronomía de los estudios programados y la autonomía emergente en un campo que tanto ha aportado en mi vida y en el que yo quiero empezar ahora a aportar cada vez más.

Un cierre feliz

Vuelvo a escribir en el blog para compartir un evento feliz que me ha sucedido recientemente. Creo que ya he comentado en otro momentos el hecho de que yo soy hijo adoptivo y que hace 10 años tuve la gran suerte de poder conocer a Margot, mi madre biológica y tres hermanas, hijas suyas de otra relación. En aquel momento, mi madre me dijo el nombre de Derek, mi padre biológico, y me lo guardé para más adelante, ya tenía bastante con toda la familia nueva que la vida me estaba regalando. Unos años más tarde empecé a buscar y a investigar, a ver si podía localizar a mi padre pero no logré ponerme en contacto con él. Hace tres años, finalmente pude contactar con sus dos hijas (¡a través de Facebook!), empezamos a cartear por correo electrónico, ellas me iban contando cosas sobre su familia y sobre mi padre, y yo a ellas sobre mi mismo y lo que ha sido mi vida. Lo que yo les contaba, ellas se lo transmitían a Derek, pero durante bastante tiempo, él no estaba seguro de si quería conectar conmigo en persona. El año pasado conocí a una de estas dos hermanas en persona y fue un encuentro muy emotivo para mi. 

Finalmente mi padre ha dicho que sí, que quería conocerme. Hemos ido a Inglaterra María y yo y, el domingo pasado, nos hemos encontrado con Derek y mis dos hermanas. Nos vimos en una vieja zona portuaria en Salford, al lado de Manchester, que ha sido rehabilitada en años recientes, así que pudimos pasear al lado del Manchester Ship Canal y después comer cerca del Lowry Centre, un museo dedicado a un artista emblemático de la ciudad. Ha sido un encuentro muy bonito, muy fluido, con mucha calidez y humor, y también con apertura y transparencia. Derek me ha resultado una persona facil para comunicar con él, hemos hablado un poco de todo pero también de lo que significó para él hace todos esos años la relación frustrada con mi madre y el embarazo, y de lo que significa para él hoy día el hecho de tener un hijo. Por mi parte, siento que he podido mostrarme como soy, le he hablado de las cosas que realmente me importan en la vida, de cómo la meditación y la terapia me han permitido salir adelante y empezar a sanarme. También nos hemos reído mucho, y ¡seguramente eso vale tanto como toda la meditación, la terapia y las palabras! Hemos quedado en volver a vernos, en que esto es el comienzo de algo bueno para todos, y María y yo hemos salido muy felices después del encuentro. 

Siento que esto supone un cierre feliz de un proceso muy largo, de toda una vida. Considero que he tenido mucha suerte con la vida que me han dado pero también es verdad que la relación frustrada de mis padres biológicos le ha dado una impronta muy particular a esta vida. Una de las cosas que he trabajado ultimamente en mi propio proceso terapéutico ha sido ese duelo de la familia que no llegó a formarse. Hay una parte de este tipo de trabajo que uno hace para sus adentros pero – a veces y si hay suerte - también hay una parte que se puede hacer con las demás personas implicadas. Así fue para mi al conocer a Margot, lo que supuso un punto de inflexión existencial muy sanador para mi, y creo que para ella también. Y la sensación que tengo después de este encuentro con Derek y mis hermanas es que también va a ser sanador para todos nosotros. Lo vivo como un cierre que permite una nueva apertura y un nuevo encaje entre los distintos elementos de mi historia personal y me siento muy feliz de poder compartir esto aquí.



Conciencia ciudadana

                      Mai 68 (Project: Révolution, je t’aime)

"La historia es una pesadilla de la que intento despertar"
Stephen Dedalus en "Ulises" de James Joyce

Alguien comentó en el grupo Democracia Real Ya Ourense que era importante  recordar que nosotr@s también hemos contribuido a la situación actual al votar a la clase política que tenemos. El comentario me parece totalmente acertado y es el punto de partida para esta reflexión sobre la conciencia ciudadana o la necesidad de convertirnos en ciudadan@s conscientes. Es que la indignación contra lo que vemos en la vida política en este momento me parece un paso importante pero que también habría que ir más allá, porque si nos quedamos con la indignación, no llegaremos a una transformación profunda sino sólo a un cambio superficial. Porque, a  mi entender, la indignación y el enfado con la clase política nos sitúan en el papel de víctimas cuando en realidad donde queremos situarnos es como protagonistas de nuestro propio destino.

En situaciones como la actual de flujo e inestabilidad se presentan oportunidades para auténticas transformaciones en las formas de gobierno pero también existe el riesgo de que, desde el poder fáctico, se nos cambie el mobiliario político sin que haya un cambio real, profundo (como cuando Mubarak se va pero le reemplaza el ejército). El cambio superficial de mobiliario político equivale a los momentos  cuando un@ tiene problemas emocionales que salen a flote en la vida de pareja, pero en vez de sanar los conflictos surgidos de la propia inconsciencia, un@ piensa "Bueno, si cambio de pareja, todo va a estar bien". Podemos pasar toda la vida con cambios horizontales de este tipo cuando en realidad lo que nos vendría bien sería una transformación vertical. La transformación implica que colectivamente transformemos nuestra manera de ver el mundo y de vernos a nosotr@s mism@s en él, implica un reconocimiento de nuestra propia inconsciencia, nuestra propia sombra y como nos ha tenido enganchada al status quo. Así, en vez de proyectar nuestros enfados y frustraciones hacia fuera, hacia lo que han hecho “ellos”, reflexionamos sobre nuestras responsabilidades políticas como colectivo ciudadano, y empezamos a “ser el cambio que queremos ver en el mundo” (Gandhi).

¿Cómo hemos sido cómplices, como hemos contribuido al mantenimiento del status quo que nos ha llevado a la situación en la que estamos, al borde del abismo económico? Para empezar, hemos participado en una visión tribal de la política, "nosotros" contra "ellos", tanto socialistas contra conservadores (por ejemplo), como votantes frente a políticos, proyectando esperanzas, enfados y frustraciones en los que tienen el poder y situándonos como impotentes. También hemos tendido a depositar todas nuestras esperanzas en el "último modelo", el último eslogan (yes, we can ...), el último salvador, abdicando nuestra responsabilidad en “ellos” y lo que ofrecen. Y al surgir problemas y dificultades, hemos creído que votando a otro partido, todo se iba a solucionar, los nuevos lo harían mejor (o sea el cambio de mobiliario político en un mismo escenario).

También podemos reflexionar más sobre cómo nos hemos enganchado psicológicamente al status quo socio-político. Está claro que desde los estamentos de poder, hay una estrategia implícita a lo largo del siglo XX de implicarnos cada vez más en una cosmovisión consumista, jugando con nuestras tendencias inconscientes y nuestra hambre insaciable de novedades. Pero también nosotr@s nos hemos prestado, nos prestamos a este juego, cediendo nuestro poder político a cambio de poder adquisitivo. Por lo cual, quizás parte de esta nueva toma de consciencia ciudadana implicaría el indagar en qué hay detrás de nuestra “necesidad” de adquirir más bienes materiales y el precio que pagamos al no cuestionar esta manera de actuar, esclavizándonos así a nosotr@s mism@s. Quizás si fuéramos un poco menos consumistas (y en esto, desde luego, la crisis nos ayuda), podríamos ser un poco más ciudadan@s.

Ahora hay un revuelo sobre si se va a poder manifestar durante el día de reflexión o no. Pero quizás se puede sacar provecho incluso de una prohibición, transformando las reglas del juego a favor de l@s que queremos regenerarnos como ciudadan@s, a la vez que promover la regeneración de la política. Quizás se trata de invocar el espíritu del 68, de enfrentar la imaginación al poder. Si silencian las manifestaciones por el día de reflexión ¿por qué no reflexionar colectivamente en silencio y en público, sin pancartas, sin consignas contra nadie, sino a favor del ejercicio del voto para regenerar la democracia? El silencio puede ser un arma poderosa, si se usa sabiamente, como acto de reprobación no de “ellos” sino de lo que está siendo nuestra res publica.  El estar de pie delante de las instituciones públicas que no están funcionando como quisiéramos, no para protestar contra ellos sino para (literalmente) darles la espalda, en silencio, también puede mandar un mensaje poderoso de un deseo de transformación. El uso de símbolos (¿el símbolo del ¡Stop!, las manos pintadas de blanco?) o el uso de prendas de ropa de un solo color (como el verde en las manifestaciones en Irán) también envían sin palabras un mensaje potente.

Volviendo a la cita inicial de Joyce, parece que algo se está desperezando en el mundo y que nos ha tocado vivir tiempos interesantes. ¿Seremos capaces de despertarnos de la pesadilla,  aprovechar las oportunidades que nos presenta y así disfrutar plenamente esta vida que se nos ha dado?

Give Votes A Chance

El otro día leí que Felipe González había comparado la Spanish Revolution con las revueltas árabes, diciendo que mientras que en los países árabes se pedía el voto, aquí se animaba a la gente a no votar. Yo entiendo que no es así, sino que más bien se trata de hacer que nuestros votos cuenten para algo, para que haya una regeneración política y una regeneración ciudadana también, y no más de lo mismo que nos ha llevado hasta aquí, al borde de la intervención. 

En los años 80 había un artículo, muy comentado en el campo de la literatura poscolonialista, The Empire Writes Back (“El Imperio Contra-escribe”, una referencia a las películas de la Guerra de las Galaxias), que trataba de cómo se invertían las relaciones de poder entre las ex-colonias y los países colonialistas mediante la literatura contestatoria. Cómo parece que el mundo ahora está mirando a España y a su Spanish Revolution, se me ocurre que se puede mandar una contestación al poder fáctico financiero globalizado desde aquí. Apropiándonos de la canción de John Lennon, podemos reclamar que se le de una oportunidad a los pueblos, a los más de seis mil millones que somos, para que nos responsibilicemos de nuestras vidas y para que incidamos realmente en la res publica a través de un proceso democrático auténtico y efectivo, un proceso recreado y puesto al día para que refleje las posibilidades y las necesidades de una ciudadanía consciente y de un nuevo milenio … 

Todos hablan de PSOE, PP, IU, CIU, Zapatero, Rajoy, Lara, Màs o menos 
Todo lo mismo, siempre lo mismo 
Sacos rotos con nuestros votos 

All we are saying is GIVE VOTES A CHANCE 
All we are saying is GIVE VOTES A CHANCE 
[Todo lo que pedimos es QUE SE LES DE UNA OPORTUNIDAD A LOS VOTOS 
Todo lo que pedimos es QUE SE LES DE UNA OPORTUNIDAD A LOS VOTOS] 

Thanks, John J; sorry, Felipe L.

Video: Beneficios de la Meditación



Acabo de "tropezar" con este video en Internet - es una visión corta pero preciosa de los beneficios que pueden aportar la meditación para cualquiera que se lo proponga. ¡Que lo disfrutéis!

Curso de Meditación para el Bienestar


Desde la Concellaría de Xuventude e Voluntariado do Concello de Ourense, nos han pedido que demos un curso de meditación. Será en el marco de la programación de actividades Ourense Xove para jóvenes de 15 a 35 años. Lo estamos planteando como un curso de Meditación para el Bienestar (Práctica de la Atención Plena) y vamos a basarnos en nuestra propia experiencia de la práctica meditativa (en las tradiciones zen y vipassana) y en las obras de distintos autores y maestros (DhiravamsaJack KornfieldKen WilberJon Kabat-Zinn …).

El objetivo del curso es capacitar a l@s participantes para practicar la atención plena (mindfulness), para lograr más conciencia de lo que están haciendo, pensando o sintiendo, instante tras instante. Se entiende que esta conciencia nos otorga un mayor margen de maniobra, una mayor sensación de espaciosidad y más libertad en nuestro día a día, aportando beneficios a nivel del cuerpo, del corazón y de la mente. También representa una apuesta para trabajar para cambiar el mundo cambiándonos a nosotr@s mism@s, en pos de una mayor conciencia ciudadana.

El curso consistirá de 8 encuentros semanales de dos horas, cada martes entre las 20.00h y las 22.00h a partir del 3 de mayo y será impartido en la Asociación Mandala en Ourense. En cada encuentro habrá enseñanza teórica y práctica, además de la oportunidad para que l@s participantes compartan sus experiencias. También a lo largo del periodo de enseñanza se animará a l@s participantes a que desarrollen una práctica diaria en sus casas. Para más información, se puede contactar con la Oficina Municipal de Información Xuvenil (988388154 o xuventude@ourense.es).

Asumiendo responsabilidades


Recientemente ha habido todo un revuelo en el mundo del budismo zen estadounidense a raíz del comportamiento de Genpo Roshi (Dennis Merzel), el creador del proceso Big Mind. Me ha llamado mucho la atención este asunto por varios motivos, entre otros porque mi propio camino espiritual empezó con la práctica del zen en la sangha de Dokushô Villalba, he conocido a Genpo Merzel y practicado Big Mind y también hace tiempo que mi interesa la sombra de la práctica espiritual, la ropa sucia. En este caso lo que más me impresiona es el gesto noble que tiene Merzel al publicar la carta que viene reproducida a continuación y al dejar los hábitos – todos podemos equivocarnos y lo hacemos, pero no es siempre tan fácil reconocerlo. Me recuerda una conversación que escuché con Tami Simon, la fundadora de Sounds True, donde hablaba de las dos clases de maestros con los que se había encontrado a lo largo de muchos años haciendo y grabando entrevistas con ellos: los que sabían admitir sus errores, aun a riesgo de perder seguidores, y los que no. Ojalá que todos – profesores, políticos, banqueros, maestros espirituales - fuésemos capaces de dar el mismo paso en circunstancias parecidas, honrando así el meta profundo que nos mueve para servir al bien de todos los seres.

Asumiendo mi responsabilidad.
Una declaración personal de Genpo Merzel.
He elegido dejar los hábitos de sacerdote budista, dejaré de dar los preceptos y ordenaciones, aunque seguiré enseñando Big Mind. Dedicaré el resto de mi vida integrando sinceramente la ética del budismo soto zen en mi vida y práctica para poder recobrar dignidad y respeto. Mis acciones han generado muchísimo dolor, confusión y controversia para mi esposa, familia y sangha, por todo lo cual estoy profundamente apenado y arrepentido. Mi conducta no estuvo de acuerdo con los preceptos budistas. Me parece que dejar los hábitos no es más que una pequeña parte de una respuesta congruente.
Para que no haya malentendido, mi renuncia como sacerdote budista soto zen no afecta al estatus de las personas a quienes haya dado los preceptos, ordenación, u otras iniciaciones. También renuncio como responsable de la Asanga White Plum. Mis acciones no deben entenderse como un reflejo del carácter moral de cualquier miembro de la White Plum.
Como Genpo Merzel, seguiré llevando Big Mind al mundo además de entrenar y ayudar a la gente que quiera estudiar conmigo. Seguiré a la disposición de la gente que desee seguir estudiando conmigo, en tanto que un ser humano más que trabaja con sus propias sombras y patrones profundos.
Con gran humildad seguiré trabajando con mis propias sombras y patrones profundos que me han llevado a fallar en cuanto que persona moral y ética y ser humano decente. Agradezco todo el amor y apoyo que me han sido ofrecidos, así como las críticas. Experimentar todo el dolor y sufrimiento que he causado me ha llegado realmente al corazón y ha sido el mejor maestro. Me ha ayudado a abrir los ojos y me ha proporcionado más claridad en cuanto a mi comportamiento deshonesto y dañino, además de mi mala conducta sexual. Hace poco he entrado en terapia y pienso seguir con ella indefinidamente. Estoy experimentando un dolor profundo por todo el sufrimiento que he causado a mi esposa, a mis hijos, alumnos, sucesores y a la Sangha.
Con tristeza y amor.
D. Genpo Merzel.

Cómo me relaciono

En el Máster de PHI hemos estado trabajando con la teoría de apego de Bowlby y con el trabajo posterior de Mary Ainsworth sobre los estilos de apego. Gracias a un experimento conocido como la “Situación Extraña”, Ainsworth encontró tres tipos de apego en los pequeños hacia sus madres (o cuidadores). El primero, apego seguro, describe un niñ@ que siente a su madre como una base segura para explorar a su alrededor, se estresa si su madre se ausenta pero se consuela fácilmente cuando vuelve. El segundo, inseguro/ambivalente, no está tan dispuesto a explorar, porque no se fía de la madre, se estresa si se queda solo o con otra persona pero muestra enfado o rechazo al volver la madre. El tercero, inseguro/evitador, demuestra más bien una exploración superficial, “mariposa” y se muestra más indiferente a la madre, relacionándose más desde la evitación. Los dos tipos inseguros son los que más retos presentarían a las personas de mayores, ya que de algún modo el tipo de apego establecido en los primeros ocho meses de vida influiría en la manera de relacionarse durante el resto de la vida. En mi caso, como hijo adoptado a los 11 meses, creo que mi punto de partida en la vida fue el tipo inseguro/evitador, el que de mayor está más bien en negación de las emociones difíciles – así es como me veo retrospectivamente, por lo menos, hasta el momento de emprender un trabajo personal serio a los 30 y pico años.



En relación con esto, nos pidieron realizar un trabajo de hacer dibujos reflejando nuestras relaciones en las distintas etapas de nuestras vidas para compartir y comentar con una pareja. Como yo siento que tengo cierta asignatura pendiente con mi parte creativa o mi hemisferio derecho, me decidí aprovechar la ocasión y aplicarme. Curiosamente al empezar a trabajar el primer cuadro, el de la infancia, ya me encontré removido. Estaba trabajando con una aplicación en el iPad, hacía un borrador y ¡se perdía! … y así varias veces, empezando desde cero, y mi Niño Interior entre el berrinche y el desánimo … Al final encontré una aplicación muy buena, ArtRage, que es con la que hice mis cuadros, y a partir de ahí ya me iba mejor la cosa. El primero trata de mi infancia hasta los 10, 11 años, hasta que me dijeron mis padres que era hijo adoptivo, más o menos. Se ve a mi madre biológica en la esquina de la izquierda, mi hermano adoptivo arriba y mis padres adoptivos en el centro. Yo estoy en mi mundo, jugando, construyendo, con cierta distancia de mi madre, ahí sí que me veo y me siento en lo de inseguro/evitador.



En este segundo cuadro intento reflejar mi adolescencia, es hasta los 20 años, más o menos, en el instituto de sólo chicos al que iba, asentándome en un nivel cognitivo con los estudios que me salían bien a la vez que hacía vida de "rebelde", y me escapaba de mis conflictos en casa, sobre todo con mi madre.



En el tercero, quiero reflejar el periodo de mi vida entre los 20 y los 35 (más o menos) - una época en la que realmente quería prolongar la adolescencia, en el que buscaba placeres, me metía en una relación sentimental tras otra, nunca satisfecho, bastante narcisista, hedonista … Desde la perspectiva de hoy representa un periodo de mucha inconsciencia, en el que me veo movido por hilos saliendo de la sombra como una marioneta, sin darme cuenta. Tenía asuntos emocionales por dentro sin resolver y que intentaba obviar racionalizándolo todo, volcándome en relaciones, bebiendo, saliendo por la noche, fumando porros, perdiéndome … Y el otro lado de la moneda se veía en las depresiones periódicas que sufría a lo largo de estos años. En fin, aunque en estos años había sufrimiento y confusión en mi vida, también en esta etapa hubo la semilla que dio lugar a la siguiente.


En el cuarto intento captar lo que está siendo el periodo actual de mi vida de los últimos 12, 13 años. Durante este tiempo es cuando finalmente decidí a entrar en terapia, cuando empecé también a meditar, y a cuidarme a distintos niveles. También ha sido la etapa en la que he conocido a mi madre biológica, y - hace 7 años - a María, mi pareja, la persona con quién comparto camino, y con quien por fin siento que tengo un proyecto de vida maduro, responsable, abierto, vulnerable, de crecer juntos ... No sé cómo será el siguiente cuadro, la próxima etapa, igual, como dice Dylan, ¡“Algún día todo va a ser diferente/Cuando pinto mi obra maestra”!

Psicoterapía Humanista Integrativa

Recientemente me he decidido para profundizar en mi formación personal apuntándome para un Máster Semi-presencial de Psicoterapia Humanista Integrativa. Después de terminar el año pasado la carrera de Psicología, me apetecía hacer algo más práctico y aplicable al surco que me encuentro trazando en la vida. Estuve mirando los distintos cursos y Másters que había con un componente online y el que más se acercaba al abordaje integral que me interesa era éste. En un principio tenía reservas porque me parecía que representaba de algún modo un paso hacia atrás respecto a lo que he venido leyendo y estudiando sobre aplicaciones en coaching y psicoterapia integrales. Pero al final, varios factores me ayudaron a decidirme a favor.

Los abordajes humanistas, como los de Rogers y Maslow, la Gestalt, el Análisis Transaccional, los enfoques corporales etc fueron los precursores de lo que empezó siendo la psicología transpersonal y ha ido evolucionando hacia la visión integral con la que Wilber y otros muchos trabajan hoy. Como la psicología humanista siempre me había interesado aunque no me había parado mucho a profundizar en ella, el Máster me ha parecido una gran oportunidad. También, como he hecho mi vida en España, me parece congruente arrimarme y aprender con lo más evolucionado que me encuentre aquí en vez de estar lamentándome interiormente de que no hay Máster de Wilber o del Instituto Integral en España. Y en este sentido he resonado con la aspiración integrativa de este Máster y también con la calidad humana y abierta del que lo dirige, José Zurita, (le puedes escuchar en el vídeo más abajo). Él dice que le apasiona este enfoque porque ve que funciona con sus clientes y, al fin y al cabo, eso es de lo que se trata, de aportar un grano de arena para el bien de todos los seres, de servir a las personas, sufrientes como nosotros, en su búsqueda de sanación y realización.

A continuación os dejo un video de José Zurita y después un trabajo que hice sobre El Talante de un Psicoterapeuta Humanista Integrativo.



El talante del Psicoterapeuta Humanista Integrativo

“Una palabra nos libra de todo el peso y dolor de la vida. Esa palabra es amor.”
Sófocles

El trabajo de un Psicoterapeuta Humanista Integrativo (PHI) parte de una base de empatía, respeto y amor incondicional hacia sus clientes. El PHI pretende ayudar al cliente a sanar sus heridas, a superar conflictos intra- o inter-personales y a alcanzar un cada vez mayor grado de autonomía y realización personal. Para hacerlo el terapeuta intenta captar al cliente en todas sus dimensiones, pero sobre todo las referidas a aspectos conductuales, cognitivos, fisiológicos, emocionales y espirituales. Gracias a una escucha informada por todos estos aspectos, el terapeuta tiene más posibilidades de acertar a la hora de acompañar al otro que si filtra lo que el cliente le está contando principalmente a través de una única lente (por ejemplo, la cognitiva o la conductual). No sólo se dirige al cliente teniendo en cuenta todas estas dimensiones, sino que también trabaja para que el cliente las vaya integrando en su propia personalidad, siempre en función de dónde está en su proceso de desarrollo en el momento de acudir al terapeuta. También el PHI estará inmerso en su propio proceso personal de integración, pudiendo así mostrarse como persona congruente ante el cliente, sin pedirle que haga nada que no haya emprendido el mismo terapeuta.

El trabajo del PHI está orientado a la relación, es decir se pone mucho énfasis en la relación entre terapeuta y cliente: se puede entender esta relación como el crisol en el que la alquimia de la sanación tiene lugar. Según Richard Erskine, uno de los fundadores del abordaje humanista integrativo, los conceptos más importantes para que esta relación prospere son el contacto y la sintonía. Estos conceptos recuerdan los vínculos positivos que pueden existir entre niños y cuidadores según la teoría del apego de Bowlby. De un modo similar, el PHI aspira a crear las condiciones adecuadas para que el cliente pueda enfrentarse con y superar las adversidades y dificultades que la vida le antepone. En esta línea Erskine identifica distintas necesidades relacionales del cliente (o de cualquier persona), a las que el terapeuta intentará cubrir.

Así un marco terapéutico favorable para el cliente le dará una sensación de seguridad, para que se sienta protegido dentro de una relación estable y fiable con su terapeuta. El cliente se sentirá comprendido, aceptado y validado, ahí donde esté. Partiendo de ahí será más fácil que asuma el reto de enfrentarse con las heridas profundas que le lastran en el aquí y ahora. Este marco también supondrá un espacio intersubjetivo en el que hay un intercambio en doble sentido, ya que el terapeuta podrá compartir juiciosamente aspectos de su propio camino de crecimiento, de su propia vulnerabilidad, fantasías etc, siempre en función de las necesidades del cliente.

Erskine también valora la iniciativa por parte del terapeuta, cuando sea necesario, para impulsar el trabajo terapéutico en el caso de que haya resistencia por parte del cliente (y sin que esto suponga que el terapeuta esté haciendo el grueso del trabajo). Según Erskine, es esencial que el terapeuta atienda a la necesidad del cliente de sentirse respetado y acompañado. Para eso es importante que se respire una atmósfera de amor en el marco terapéutico. El terapeuta ocupa el lugar de una versión adulta del cuidador del niño, tal y como lo plantea Bowlby, es decir ofreciendo un amor nutritivo de tipo paternal o maternal (aunque no paternalista en el sentido de restarle o inhibirle la autonomía al cliente).

El amor en el marco terapéutico humanista integrativo también puede entenderse en su vertiente más espiritual. Se trata de ayudarle al cliente a conectar con algo más grande, con una visión que abarque también la dimensión trascendental del ser humano, más allá de los confines de nuestro ego. Esto permitirá al cliente aprender a “fluir” (en el sentido acuñado por Mihály Csíkszentmihályi), soltando sus lastres y sintiéndose uno con el todo. Aunque esto no puede ser para la mayoría de clientes el punto de partida, si puede constituir un punto omega gravitacional en el trabajo. Así el enfoque psico-espiritual puede valer a veces para cerrar procesos en los que se han trabajado heridas intensamente personales, añadiendo una vertiente humanamente universal y también transpersonal al trabajo.

En este sentido, el rol del terapeuta se parece al de un psicopompo mitológico, guiando a cada cliente en su particular viaje de héroe. Al terapéuta le corresponde recordar a sus clientes que aunque no puedan elegir las circunstancias o las condiciones externas que se les han dado en sus vidas, si pueden elegir como responder a esas circunstancias, como jugar la mano que se les ha dado. El guía entiende - y ayuda a entender - que ahí reside el margen de maniobra y la posibilidad de liberación y realización de cada individuo.

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