Las personas que llevamos tiempo practicando y trabajando en el campo del
Mindfulness sabemos que no es una panacea. Sin embargo sí que puede ofrecer una
salida ante el sufrimiento y un catalizador del bienestar. Así que resulta
especialmente esperanzador que el Mindfulness vaya abriendo puertas en las
“sedes del poder”, como demuestra este vídeo sobre la iniciativa del grupo de trabajo
parlamentario de Mindfulness en el Reino Unido. Unos 115 miembros del
parlamento británico y otros tantos administrativos y trabajadores han
participado en cursos de Mindfulness en los últimos 12 meses y ahora se ha
publicado un informe sobre las posibilidades de extender de manera top-down
(desde arriba hacia abajo) los beneficios de estas prácticas a otros muchos
sectores de la sociedad. Las personas que estamos trabajando para introducir el
Mindfulness en las aulas bottom-up
(desde abajo hacia arriba) no podemos menos que aplaudir semejante iniciativa.
¿Cuánto tardaremos a ver iniciativas parecidas en España? ¿Sería bueno que la
clase política y la ciudadanía en España fuésemos más mindful de nuestra propia interioridad y
de nuestras dinámicas intersubjetivas a la vez que exploramos como co-construir
un mundo mejor?
Reflexiones de un ciudadano testigo
Ayer me comentaron desde un medio de comunicación gallego la posibilidad de participar en un reportaje que recoge el punto de vista de personas de otros países residiendo actualmente en Galicia en cuanto a la “situación actual.” Entendiendo la petición como una invitación a reflexionar sobre el actual momento socio-político, he elaborado el siguiente escrito.
Se puede decir que las clases políticas en las sociedades occidentales contemporáneas sirven grosso modo para gestionar el statu quo. No es que el statu quo sea del todo malo pero sí tiene elementos preocupantes:
- Si a mediados del siglo pasado en Occidente surgió un modelo basado en elevar el estándar de vida de todas y todos, buscar el pleno empleo y dar cobertura a todas las personas desamparadas, en las últimas décadas – desde la época de las almas gemelas ideológicas Thatcher y Reagan - ha surgido un modelo global de carencia, que hace que la mayor parte de las personas está tan ocupada en la supervivencia del día a día que no queda energía para protestar o impulsar el cambio;
- Hay un elemento de infantilización de una población anestesiada por los medios de comunicación y por la industria del entretenimiento y reducida a una función de consumidores pasivos en lugar de ciudadanos participativos;
- Hay una confusión generalizada entre medios y fines – se piensa que la acumulación de riqueza es el fin cuando realmente es sólo un medio y el fin auténtico es el bienestar o la felicidad;
- Por lo dicho, hay algo hueco en el statu quo hoy día, en el sentido que ya no inspira confianza entre la población. Frente a esa desilusión generalizada, la clase política no encuentra otra razón de ser o defensa que no sea apelando al miedo ante el cambio.
Yo abogaría por un cambio pero no cualquier cambio – un cambio que implique más participación de una ciudadanía más consciente, más despierta. Esto implicaría no dejarnos manipular tanto por nuestras apetencias y miedos y recuperar la ilusión por co-crear una sociedad mejor en vez de conformarnos abdicando toda la responsabilidad en una clase política de supuestos expertos.
Podemos identificar tres tipos de cambio político posibles – la involución, el cambio lampedusiano o una evolución. Ahora mismo no parece que haya peligro de una involución brutal en España (aunque en Francia o en Estados Unidos sí existe ese peligro, véanse los avances del Front National y las propuestas de Donald Trump, respectivamente). Sin embargo, sí me parece que el cambio que se nos vende en las elecciones puede resultar lampedusiano – que todo cambia para que todo quede igual, una mera reordenación del mismo mobiliario.
Sin embargo también puede que se abra la puerta a maneras alternativas de hacer política y de que se produzca una verdadera evolución sociohistórica. Este cambio integrador construiría sobre lo que ya se tiene de positivo en nuestra sociedad pero identificaría lo que ya no funciona y lo reemplazaría con formas de hacer más solidarias, más humanistas y más transparentes. A mi entender tal evolución sociopolítica se basaría en movimientos simultáneos abajo-arriba y arriba-abajo: desde abajo una ciudadanía más concienciada, más involucrada y desde arriba una apertura que anima e integra esa participación, y no de una manera puramente simbólica o cosmética.
Una manera de entender (hay muchas) esta nueva conciencia política sería en términos parecidos a los planteados desde la Psicología Positiva, aunque vistos desde un enfoque colectivo además de individual: placer, práctica y propósito. Si ahora mismo el mundo se rige por una idea equívoca de que el bienestar sólo se alcanza persiguiendo la adquisición material (placer) y rehuyendo/defendiéndose contra enemigos exteriores (miedo), este nuevo giro incorporaría elementos adicionales, cómo prácticas profesionales y personales, cuyo ejercicio se entiende que ensalza a la persona y a la comunidad, aunque no proporcione placeres inmediatos e incluso implique sacrificios (de tiempo, dinero, energía etc.)
Podemos unir este último con el tercer elemento de propósito, es decir la idea de que nuestro bienestar individual depende no sólo de las cosas que nos proporcionan placer (el mito consumista) y de nuestras prácticas y acciones en el mundo per se sino también del sentido de propósito, de que estamos actuando en pos de algo que va más allá de nuestra individualidad, algo así como el bien común o la res pública. Para dar unos ejemplos, una persona que limpia casas también está contribuyendo a embellecer el entorno; alguien que da clases de inglés también está ayudando a otras personas a realizar su potencial y a ensanchar sus horizontes existenciales; alguien que trabaja en un supermercado está contribuyendo a que los demás se nutran; quien trabaja en política está ofreciendo un servicio a favor del bien común.
Creo que hoy día se están dando las condiciones para que este tipo de evolución surja en nuestra sociedad, con modelos alternativos de participación promovidos especialmente desde las formaciones emergentes en la escena política. Seguramente queda mucho que trabajar y estos nuevos proyectos también tienen defectos y limitaciones, pero por lo menos ofrecen la posibilidad de renovar el modelo político cansino que tenemos. Lo que dudo mucho es que el tipo de evolución que he descrito pudiese darse en este momento mediante otro gobierno liderado por el Partido Popular. Y por eso albergo la esperanza de que la sabiduría del pueblo se refleje en unos resultados donde el PP no sea la lista más votada.
Adiós a Mandala
Ha llegado el momento en el que digo adiós a Mandala, el proyecto que empezamos María y yo juntos hace 5 años. Mandala para mi ha significado una manera de realizar el camino de bodhisattva, buscando no hacer el mal, hacer el bien y trabajar para el bien de todos los seres. Eso no quiere decir que pienso que haya realizado ningún propósito, sólo que la intencionalidad detrás era esa.
También Mandala ha sido para mi como un laboratorio alquímico en el que he trabajado todos estos años con María, y con otras muchas personas, algunas estrechamente. Gracias a ese entorno he experimentado y atestiguado momentos transformadores y conmovedores – me siento afortunado y agradecido, sobre todo a María pero también a todas y cada una de las personas con las que he compartido ese tramo de camino mandálico. A los compañeros que siguen adelante con el proyecto, como no, les deseo suerte y, como dicen los franceses, bonne continuation.
El otro día alguien me dijo que era contradictorio afirmar que sentía amor por el proyecto de Mandala a la vez que mostrarme dispuesto a dejarlo. Sin embargo a mi este momento de soltar me está ofreciendo mucho aprendizaje, invitándome a encontrar el sitio desde el cual desacoplarme conscientemente, tal y como podríamos hacer todos al "completar" cualquier tipo de relación. En gasshô.
Mindfulness
Empezamos
con lo que el mindfulness (atención
plena) no es. No es:
- la mente en blanco
- una religión
- una moda hippy
- un aburrimiento
- suprimir las emociones
Lo que
sí es, es una manera de estar presente en el mundo en cuerpo, corazón y mente.
Como dice Jon Kabat-Zinn, uno de los más conocidos exponentes de esta práctica
en los últimos años, el mindfulness
nos permite “atender a la experiencia presente con una actitud de apertura,
aceptación y ausencia de juicio.”
En el mindfulness se distingue entre dos modalidades
de la mente, la del hacer y la del ser. Las dos son igualmente útiles y
necesarias, lo que pasa es que tendemos a depender demasiado de la modalidad
del hacer y olvidarnos de la del ser. Esto puede tener consecuencias
negativas, tanto a nivel del cuerpo como a nivel psicológico o afectivo y en el
mindfulness se enfatiza mucho el entrenarnos
a poder elegir la modalidad más adecuada en cada momento. A
continuación voy a comentar algunos de los elementos principales que se
contemplan en el mindfulness, en relación con estas modalidades y expresados en términos de opuestos.
Piloto
automático vs elección consciente
Gracias
a la modalidad hacer, somos capaces de llevar a cabo muchas tareas diarias en
piloto automático. También es verdad que a veces actuamos de manera
inconsciente, sin tener presente cómo hemos llegado a un destino en coche, qué
contenidos nos han atravesado la mente o por qué nos hemos comportado de una
determinada manera. El mindfulness
nos ofrece la posibilidad de volver a alinear nuestras intenciones y nuestras
acciones, para elegir de manera consciente en determinados momentos y no dejarnos guiar siempre por el piloto automático y por patrones inconscientes.
Analizar vs sentir
La
modalidad de hacer también está asociada con nuestra capacidad – como seres
evolucionados – de analizar, recordar, planificar, comparar… El mindfulness no pretende eliminar esta
capacidad sino complementarla con un renovado énfasis en nuestros sentidos, que
nos permiten una conexión intuitiva con lo que ocurre instante tras instante en
nuestro mundo interior y en el mundo a nuestro alrededor.
Luchar vs aceptar
Con la
modalidad de hacer nos hemos vuelto expertos en juzgar y comparar las
situaciones y condiciones del exterior que necesitamos modificar, para
transformarlas desde lo que hay en la actualidad hacia lo que nos gustaría que
hubiese en un futuro. Sin embargo, cuando intentamos aplicar el mismo proceso a
nuestra interioridad – p.e. “¿Por qué estoy triste? ¡tengo que estar feliz!”,
acabamos a menudo añadiendo sufrimiento innecesario (en este caso mediante la
auto-crítica) a un dolor pasajero. Con
el mindfulness se aprende a dar un
paso atrás, entrando en la modalidad de ser, para observar lo que hay y lo que surge en cada momento con un
espíritu de aceptación compasiva. Cuando no luchamos
con lo que hay, se acaba creando un margen más amplio de maniobra ante los retos
de la vida.
Ver los
pensamientos como hechos vs tratarlos como eventos mentales
Cuando
estamos en la modalidad de hacer, a menudo confundimos los pensamientos con la
realidad. Cuando se trata de tomar alguna decisión en relación con el mundo
exterior, esto es útil. Si vas a ir de vacaciones, tiene sentido pensar en la
ruta y entender esta planificación como una realidad. Ahora bien, cuando se
trata de un pensamiento acerca de un estado de ánimo, esta tendencia puede
volverse problemática. Imagina que te equivocas de ruta cuando sales de
vacaciones – puedes sentir un momento de irritación o de tristeza. Si acto
seguido te dices a ti mismo “¡Qué desastre soy!”, puedes acabar añadiendo leña
al fuego, alimentando el sufrimiento al interpretar un evento mental como si fuese un
hecho objetivo, escrito en piedra. Al darnos cuenta de que no somos nuestros
pensamientos, empezamos a ver el mundo - interior y exterior - con más claridad.
Evitación vs
acercamiento
Con la
modalidad del hacer tendemos a mantener en mente no sólo nuestros objetivos y
metas sino también los resultados que queremos evitar. Cuando salgo de viaje
pienso en llegar a cierto lugar y también en evitar llegar ahí de noche. Ahora, si aplicamos esta estrategia de evitación a
nuestra interioridad, acabamos resistiéndonos a ciertos estados de ánimo
“negativos” - sin embargo lo que se resiste, persiste: si siento miedo e
intento taparlo o evitarlo, el miedo volverá cada vez más fuerza. La
modalidad del ser del mindfulness nos
invita a acercarnos con curiosidad y compasión hacia estos sentimientos "negativos", lo cual hace que poco a a poco pierden su poder sobre nosotros.
Viajar en el
tiempo vs permanecer en el momento presente
Nuestra
capacidad de recordar hechos del pasado y prever y planificar el futuro es un
aspecto fundamental de nuestra humanidad. También se ve condicionada por
nuestros estados de ánimo, de modo que si nos sentimos tristes, tenemos más
tendencia a recordar momentos tristes y si tenemos miedo tendemos a anticipar
sólo peligros o dificultades. Con la práctica del mindfulness entrenamos nuestra mente a observar, desde la modalidad
del ser, el surgimiento de recuerdos y previsiones instante tras instante. Así esta práctica puede ayudar a liberarnos de la tendencia a perdernos viajando mentalmente por el tiempo
y a situarnos en el despliegue del aquí y ahora.
Actividades
agotadoras vs actividades energizantes
Cuando
dedicamos demasiado tiempo y energía a la modalidad de hacer, podemos acabar
atrapados en las exigencias del mundo exterior – el trabajo, los estudios, el
cuidado de la casa y de la familia – en detrimento de nuestro mundo interior. La
modalidad del ser del mindfulness nos
permite re-equilibrar nuestras vidas, entendiendo qué actividades necesitamos
llevar a cabo para cuidar de nosotros y recargar nuestras pilas y dándonos
permiso a nosotros mismos para realizarlas.
Si
tienes interés en conocer las
herramientas que el mindfulness y la
meditación ofrecen para realizar cambios saludables que permiten alcanzar este
mayor equilibrio entre la modalidad del ser y la del hacer, hay muchos libros,
por ejemplo, los del arriba mencionado Jon Kabat-Zinn o del monje budista Thich Nhat Hanh. En este
momento estoy leyendo uno muy recomendable (y al que me he referido para
escribir esta entrada) de Danny Penman y Mark Williams – se llama "Mindfulness – Guía práctica paraencontrar la paz en un mundo frenético." Además de comentar los fundamentos
teóricos del mindfulness que hemos
desglosado arriba, propone un programa sencillo y accesible de ocho semanas para
introducir esta práctica en tu día a día. ¿Te animas a probarlo?
Mindfulness y Educación Secundaria
Como ya comenté en la entrada anterior, he
estado preparando un proyecto de investigación para la tesis doctoral sobre mindfulness
(atención plena) y educación secundaria,
basado en el Programa TREVA que ya
se está utilizando en institutos de Catalunya y del País Valencià. Ahora ya
estoy listo para convocar a profesores de secundaria de Galicia que puedan
estar interesad@s. La idea es hacer una primera reunión en dos semanas en la
que las personas interesadas se conocerán, explicaré en más detalle el proyecto
y haremos varias prácticas que ejemplifican el programa que se va a seguir.
Después a partir de septiembre con el grupo
de profesores participantes haremos un encuentro
cada cuatro semanas en el que programaremos y practicaremos las actividades
que se llevarán a cabo en el aula con alumn@s
de secundaria a lo largo del mes siguiente. Las actividades de aula con l@s alumn@s consistirán básicamente en
prácticas de alrededor de 5 minutos al comienzo de cada clase. Hay un total de 8 unidades didácticas en la adaptación
del programa que seguiremos entre septiembre y diciembre.
Parto de la idea de que el mindfulness, tal y como se fomenta a
través del Programa TREVA, mejora el rendimiento
académico, el clima de aula y la
inteligencia emocional y social.
Para comprobarlo se harán pruebas al principio y al final del periodo tanto con
grupos experimentales que siguen el programa como con grupos de control que no
lo siguen. También se hará un estudio
fenomenológico a través de entrevistas semi-estructuradas de la experiencia
subjetiva percibida de algún@s de l@s participantes en el programa.
Para más
información sobre el mi propuesta y el proyecto se puede consultar este documento o bien contactar directamente conmigo (stuartmcn@ymail.com). Me hace mucha
ilusión lanzar esta propuesta y abrir así vías de comunicación y colaboración
con personas que, como yo, creen en la importancia en la educación del trabajo
no sólo con la inteligencia cognitiva sino con otros aspectos de nuestra
interioridad como el mindfulness, las
competencias emocionales y la
inteligencia social.
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